Nuestra historia comenzó mucho antes de que supiéramos que algún día estaríamos aquí, celebrando nuestro amor.

Nos conocimos en el instituto, compartiendo clase y, aunque por aquel entonces ninguno imaginaba todo lo que nos esperaba, ya empezábamos a formar parte de la vida del otro. Yo le pedía las tareas y él, muy generosamente, no me las dejaba… Quizás era su manera de asegurarse de que tendría que seguir hablando conmigo. ❤️

Después del instituto, nuestros caminos tomaron rumbos diferentes. Él se fue a estudiar a Lucena y yo a Cabra, y poco a poco perdimos aquella conexión que habíamos tenido. Hasta que, un día, llegó un mensaje suyo preguntándome cómo me iba todo. Quizás no podía olvidarse de mí. O quizás la vida estaba buscando la manera de volver a juntarnos.

Quedamos en un parque y nos pusimos al día de todo lo que había pasado durante aquel tiempo. Y, desde ese momento, comenzó una de las partes más bonitas de nuestra historia: nos convertimos en mejores amigos.

Pasaron los años y, un día, él decidió confesarme algo que llevaba mucho tiempo guardando: estaba enamorado de mí desde nuestros años en el instituto y quería estar conmigo.

Mi respuesta fue un no.

No porque no lo quisiera, sino porque tenía miedo. Miedo de que una relación pudiera acabar con aquella amistad tan especial que habíamos construido. Prefería tenerlo siempre en mi vida como mi mejor amigo antes que arriesgarme a perderlo.

Pero el corazón, a veces, necesita su tiempo.

Hasta que un día dejé de mirarlo con los mismos ojos de siempre y empecé a mirarlo de una manera diferente, más especial. Y fue entonces cuando entendí algo que nunca antes había sentido: estaba enamorada. Él había estado ahí todo ese tiempo, y yo, sin darme cuenta, había empezado a encontrar en él algo mucho más grande que una amistad.

La vida volvió a ponernos kilómetros de por medio: yo me fui a Jaén y él a Carteya. Pero esta vez había algo diferente. Ya existía un comienzo. Nuestra historia de amor acababa de empezar.

Desde entonces hemos vivido momentos maravillosos, pero también hemos pasado por baches, dificultades y días en los que no todo ha sido fácil. Y, precisamente ahí, es donde hemos descubierto lo que significa realmente quererse.

Porque cuando yo me he caído, él siempre ha estado ahí para levantarme. Y cuando la vida nos ha puesto obstáculos, los hemos afrontado juntos. Hemos aprendido, hemos crecido y hemos elegido seguir caminando de la mano, una y otra vez.

Quizás nuestra historia no comenzó con un flechazo ni con una película de amor perfecta. Comenzó con unas tareas que nunca me dejaba, continuó con una amistad que sobrevivió a la distancia y, sin que ninguno de los dos lo supiera, terminó convirtiéndose en el amor de nuestras vidas.

Hoy sabemos que todo aquello tenía un sentido.

Cada camino separado, cada reencuentro, cada conversación, cada miedo y cada bache nos llevó hasta aquí.


Porque antes de saber que estábamos hechos el uno para el otro, simplemente fuimos dos personas que, una y otra vez, encontraron la manera de volver a encontrarse.

Y ahora, después de tantos años, tantos kilómetros y tantas historias compartidas, hemos decidido escribir juntos el capítulo más bonito de todos:

el de nuestro 17 de Abril para siempre. ❤️

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